Siempre me ha gustado viajar. El hecho de poder visitar otros lugares distintos, conocer otras culturas siempre ha llamado mi atención.
Uno de los países a los que siempre he querido viajar es Venezuela. Conocer Isla Margarita. Navegar hacia la selva para descubrir el Salto Ángel, el salto de agua más grande del mundo y en el que se han inspirado para hacer películas, como
Up (Paradise Falls es una alusión a este lugar). Contemplar el relámpago del Catatumbo, relámpago insonoro del que se desconoce su origen y que se repite cada noche.
Visitar el
Parque Nacional del Archipiélago de los Roques que alberga los arrecifes de coral más diversos y mejor conservados de todo el mar Caribe. Empaparse de la cultura de las tribus indígenas del sur del
Orinoco (uno de los ríos más caudalosos del mundo, con un delta de gran extensión. Tanta, que hizo pensar a los primeros exploradores españoles que se trataba de un mar).
Y sobre todo, conocer la capital. Aquí ya recaen motivos personales y sentimentales. Nací en esa misma ciudad: Santiago León de Caracas. Vine a España con mis padres cuando tan sólo tenía 2 añitos. He escuchado de sus propios labios historias ambientadas en esa ciudad, buenos momentos que ellos habían disfrutado allí. Historias sucedidas en distintos lugares, historias sobre sus gentes. Y quizás por ello, inconscientemente le tengo un especial cariño. Me gustaría volver a pisar esos sitios en los que estuve cuando a penas sabía andar. Pasar una tarde en el
Parque del Este, donde perdía el tiempo contemplando a los perezosos. El parque cuenta con diversa fauna y flora, puedes encontrarte anacondas, caimanes, lechuzas...
Subir al monte Ávila en
teleférico. Contemplar las Torres de El Silencio, los edificios más altos de Venezuela hasta la construcción de las Torres del Parque Central. Ir a la hermandad gallega y ver el monumento, en el que aparece mi abuela, a la paella más grande del mundo, que estuvo en el Guinness en su momento y en el que participó.Disfrutar de la gastronomía del país: degustar las arepas y las hayacas, platos típicos hechos con masa de maíz.
Y en resumen, disfrutar de esas calles en las que vivimos en su momento, de sus gentes, y de sus paraísos naturales.