jueves, 3 de diciembre de 2009

Inocencia e imaginación



Me prometí a mi misma que no me encariñaría con ella. Sí, fui así de egoísta. No quería sufrir. No quería cogerle cariño por miedo a que un día ella ya no estuviera ahí.

Por suerte, esa promesa se rompió el día en que ella traspasó la puerta, no sólo la de mi casa, si no la del corazón de todos los que allí vivimos.

Con el tiempo la vimos crecer un poquito, soltarse a hablar. Ella nos regaló sonrisas, llanto, inocencia, y esa imaginación que sólo tienen los niños.

Ella se hizo querer.

Y sé que el día que ella no vuelva a cruzar esa puerta porque ya no necesite de nuestros cuidados, seis personitas la van a echar de menos.

5 comentarios:

Lim dijo...

No lo dudes, ¡TOMA YA !, a que te suena?, lo que más duele es que cuando tenga muchos más años, no recordará todos los momentos que paso con nosotros.
La vida debería ser grabada paso a paso, para no olvidar nada.
Moitos bicos pequena, querote moito.

pequenotrasgo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dice Lim, es una pena que cuando crezca no pueda saber todo esto. Eso sí, siempre podéis contárselo con mucho detalle :)

Un beso bonita!

L. Celeiro dijo...

Hola pequeña hada del lago, llevo algún tiempo inmerso en el trabajo y en preocupaciones que me impiden dormir con la tranquilidad de un niño, quizá me estoy haciendo mayor... quien sabe.

Veo que por tu vida han pasado grandes cosas y, algunas pequeñas. ¡Felicidades!

Espero verte pronto por esa ciudad que mira al mar. Cuidate y no te pierdas entre la niebla...

Panchinceto dijo...

Hay veces que te encariñas con esa niña pero, por motivos ajenos a ella, dejas de verla unos meses.
Y para esa preciosa cabeza de bebé es como una vida entera, se olvida de todas las risas que te dedicó... después te quedas pensando: "mejor para ella".

Disfruta!!!!! =D

La musa perdida dijo...

Joooo!! que hermoso! Que verdad tan cierta... pero bueno, aunque llegue el dia en el que no dependa de vuestros cuidados siempre necesitará el cariño que le dais!

un beso!