martes, 2 de agosto de 2011



Mírame y haz que me pierda en tu mirada, 
como si el tiempo ya no existiera en ese viejo reloj.
    
Enciéndeme con el fuego de tus besos; derríteme como si fuese de cera, 
como la de esas velas que crean luz en la oscuridad de este galeón.
      
Navega en mis mares, explora cada rincón perdido del mapa de mi cuerpo.
   Acaríciame, y pon rumbo hacia la sin razón.
   
Déjate llevar
que yo prometo coser aventuras para dos.
  
Echa el ancla en la playa de la locura
y haz que suspire entre las olas por tu pasión.
  
Emborráchame de tus sonrisas,
pues son mejores para olvidar las penas que cualquier vaso de ron.

Llévame al cielo de tu mano,
te regalaré un par de estrellas,
acelera cada latido con el susurro de tu voz.
      
Tatua un recuerdo en mi espalda, 
para no olvidar que aquel sueño de verano fue de los dos.

      

1 comentario:

Fabio Dacosta dijo...

Como te dije en su momento, un poema precioso, casi puedo sentir el mar a mi lado, relajado e la playa...

Un abrazo, Capitana!